El perímetro de la red ya no existe como lo conocíamos. Los empleados trabajan desde casa, cafeterías, aeropuertos, hoteles. La oficina es solo uno de muchos lugares desde donde se accede a recursos corporativos.
Este cambio requiere repensar cómo protegemos el acceso.
Los riesgos del acceso remoto mal configurado
Cada punto de acceso remoto es una puerta potencial para atacantes:
Credenciales comprometidas: contraseñas débiles o reutilizadas son vectores de ataque comunes.
Conexiones no cifradas: información sensible que viaja por redes públicas sin protección.
Dispositivos no gestionados: equipos personales sin las actualizaciones ni protecciones adecuadas.
Permisos excesivos: usuarios con más acceso del necesario amplían el impacto de una brecha.
Autenticación robusta
La contraseña ya no es suficiente como único factor:
Autenticación multifactor (MFA): exigir un segundo factor —aplicación de autenticación, token físico, biométrico— para accesos remotos.
Contraseñas únicas y fuertes: usar gestores de contraseñas, políticas que eviten reutilización.
Certificados de cliente: para accesos de alta sensibilidad, requerir certificados instalados en dispositivos autorizados.
Sesiones con tiempo límite: forzar reautenticación periódica, especialmente para accesos privilegiados.
Cifrado en tránsito
Todo el tráfico entre el dispositivo remoto y los recursos corporativos debe estar cifrado:
VPN: crea un túnel cifrado para todo el tráfico o solo el corporativo (split tunneling).
TLS/HTTPS: asegurar que todas las aplicaciones web usen conexiones seguras.
Protocolos de escritorio remoto seguros: usar versiones actualizadas con cifrado habilitado.
Gestión de dispositivos
No puedes confiar en lo que no controlas:
Políticas de dispositivos: requerir actualizaciones de sistema, antivirus, cifrado de disco.
Inventario de dispositivos autorizados: saber qué equipos pueden conectarse.
Capacidad de borrado remoto: poder eliminar datos corporativos de dispositivos perdidos o robados.
Contenedores: separar datos y aplicaciones corporativas de las personales en dispositivos BYOD.
Principio de mínimo privilegio
Cada usuario y dispositivo solo accede a lo estrictamente necesario:
Segmentación de red: los recursos más sensibles no están accesibles para todos.
Acceso just-in-time: permisos elevados se otorgan temporalmente cuando se necesitan.
Revisión periódica de accesos: eliminar permisos que ya no son necesarios.
Monitoreo y respuesta
Saber qué está pasando permite reaccionar:
Logs de acceso: registrar quién accede, desde dónde, a qué recursos.
Alertas de anomalías: conexiones desde ubicaciones inusuales, horarios atípicos, múltiples intentos fallidos.
Capacidad de desconexión: poder revocar accesos inmediatamente si se detecta compromiso.
El modelo Zero Trust
La tendencia actual asume que ningún acceso es confiable por defecto:
- Verificar siempre, independientemente de la ubicación
- Asumir que la red puede estar comprometida
- Validar continuamente, no solo al inicio de sesión
- Dar acceso mínimo para tareas específicas
El acceso remoto seguro no es un producto que se instala una vez. Es un proceso continuo de evaluación y mejora.