El trabajo remoto trajo consigo una pregunta incómoda: ¿cómo saber si los empleados están trabajando cuando no los vemos? La respuesta de muchas empresas fue implementar software de monitoreo. La pregunta es si lo hicieron bien.
El espectro del monitoreo
No todo el monitoreo es igual. Existe un espectro amplio entre opciones:
En un extremo, herramientas que simplemente registran horas de actividad, midiendo si hay movimiento del mouse o uso del teclado. En el otro, software que toma capturas de pantalla cada minuto, registra cada tecla presionada y puede incluso activar la cámara.
La efectividad y la ética de cada opción varían enormemente.
Por qué el monitoreo excesivo fracasa
Las empresas que implementan vigilancia extrema suelen descubrir resultados opuestos a los esperados:
- Los empleados talentosos renuncian
- La creatividad disminuye cuando todo se mide
- El tiempo se gasta en “parecer productivo” en lugar de serlo
- La confianza se erosiona permanentemente
- Los mejores candidatos rechazan ofertas al enterarse de las políticas
El monitoreo invasivo comunica un mensaje claro: no confiamos en ti. Y los empleados responden en consecuencia.
Principios para un monitoreo ético
Si decides implementar algún tipo de supervisión, estos principios pueden guiarte:
Transparencia total: los empleados deben saber exactamente qué se monitorea, cómo y por qué. Nunca monitorees en secreto.
Proporcionalidad: mide lo mínimo necesario para el objetivo. Si solo necesitas saber que alguien está disponible durante su horario, no necesitas capturas de pantalla.
Enfoque en resultados: en lugar de vigilar el proceso, evalúa los entregables. Un empleado que termina su trabajo en menos tiempo no debería ser penalizado.
Protección de datos: la información recopilada debe ser confidencial, usarse solo para su propósito declarado y eliminarse cuando ya no sea necesaria.
Reciprocidad: si la empresa monitorea a los empleados, estos tienen derecho a saber cómo se usan esos datos.
Qué monitorear y qué no
Algunas métricas tienen sentido en ciertos contextos:
Razonable monitorear:
- Disponibilidad durante horario acordado
- Uso de aplicaciones de trabajo
- Tiempos de respuesta en comunicaciones
- Cumplimiento de plazos
Generalmente excesivo:
- Contenido exacto de las comunicaciones
- Capturas de pantalla frecuentes
- Registro de teclas
- Ubicación GPS constante
- Actividad en equipos personales
La conversación que muchos evitan
Antes de implementar cualquier herramienta, hay una pregunta fundamental: ¿por qué sientes que necesitas monitorear?
Si la respuesta es “no confío en mi equipo”, el problema no se resuelve con software. Si es “necesito datos para mejorar procesos”, probablemente hay formas menos invasivas de obtenerlos.
El monitoreo puede ser una herramienta legítima cuando se usa con respeto. Pero nunca será sustituto de una cultura de confianza, objetivos claros y comunicación abierta.