Tu equipo está disperso. Algunos trabajan desde casa, otros desde espacios de coworking, algunos viajan constantemente. Todos necesitan acceder a recursos internos de la empresa: servidores de archivos, aplicaciones internas, bases de datos.

La pregunta es: ¿cómo hacerlo sin dejar la puerta abierta a cualquiera?

Qué hace una VPN corporativa

Una VPN (Red Privada Virtual) crea un túnel cifrado entre el dispositivo del empleado y la red de la empresa. Todo el tráfico que pasa por este túnel está protegido de ojos curiosos, incluso si el empleado está conectado a un WiFi público.

Desde la perspectiva del sistema interno, el empleado remoto aparenta estar conectado directamente a la red de la oficina. Puede acceder a recursos que normalmente solo estarían disponibles estando físicamente presente.

Beneficios concretos

Acceso seguro desde cualquier lugar: no importa si el empleado está en un café, un aeropuerto o trabajando desde otro país. La conexión está protegida.

Cumplimiento normativo: muchas regulaciones exigen que los datos sensibles se transmitan de forma cifrada. Una VPN cumple este requisito automáticamente.

Centralización del control: puedes definir políticas de acceso desde un punto central. Quién puede conectarse, a qué recursos, en qué horarios.

Protección contra ataques man-in-the-middle: incluso en redes comprometidas, el cifrado de la VPN protege la comunicación.

Simplificación de la infraestructura: en lugar de exponer múltiples servicios a internet, solo la VPN tiene una puerta de entrada.

VPN corporativa vs VPN de consumo

Las VPN comerciales que se venden para “navegar de forma anónima” son diferentes de una VPN corporativa. Las primeras ocultan tu tráfico de tu proveedor de internet y te permiten simular estar en otro país.

La VPN corporativa no busca anonimato. Busca conectar de forma segura a usuarios autorizados con recursos internos específicos. La autenticación, el control de acceso y la auditoría son componentes esenciales.

Consideraciones de rendimiento

Una VPN agrega una capa adicional de procesamiento. El cifrado consume recursos, y el tráfico puede tomar rutas más largas al pasar por el servidor VPN.

Para minimizar el impacto:

  • Ubicar el servidor VPN geográficamente cerca de los usuarios
  • Dimensionar el hardware del servidor según el número de conexiones simultáneas
  • Considerar split tunneling para que solo el tráfico corporativo pase por la VPN
  • Monitorear la latencia y ajustar según sea necesario

Implementación gradual

No es necesario migrar a todos los usuarios a una VPN de golpe. Un enfoque sensato:

  1. Identificar los recursos que realmente necesitan acceso remoto
  2. Configurar la VPN con usuarios piloto del equipo de TI
  3. Documentar el proceso de conexión claramente
  4. Extender a departamentos que manejan datos sensibles
  5. Expandir gradualmente al resto de la organización

Alternativas y complementos

La VPN no es la única forma de asegurar el acceso remoto. Dependiendo del caso, puede combinarse o reemplazarse con:

  • Escritorio remoto para acceso a equipos específicos
  • Aplicaciones web con autenticación robusta
  • Zero Trust Network Access (ZTNA) para modelos más granulares

La VPN sigue siendo una pieza fundamental en la estrategia de seguridad de equipos distribuidos. No es la única respuesta, pero para muchas empresas es el primer paso más sensato.