Por defecto, muchas VPN corporativas envían todo el tráfico de internet a través del túnel. Esto incluye no solo el acceso a recursos internos, sino también la navegación general, streaming, actualizaciones de software.

El split tunneling cambia esta dinámica.

Qué es split tunneling

Con split tunneling, decides qué tráfico pasa por la VPN y qué tráfico va directo a internet:

Túnel completo: todo pasa por la VPN. Más control, más consumo de ancho de banda corporativo.

Split tunneling: solo el tráfico hacia recursos corporativos pasa por la VPN. El resto sale directamente.

Split tunneling inverso: todo pasa por la VPN excepto destinos específicamente excluidos.

Ventajas del split tunneling

Menor carga en infraestructura VPN: el servidor no procesa tráfico que no necesita.

Mejor rendimiento para usuarios: acceder a servicios locales o de alta latencia sin el rodeo de la VPN.

Ancho de banda más eficiente: las videoconferencias, streaming o actualizaciones no saturan la conexión corporativa.

Menor latencia: para servicios que no necesitan VPN, la conexión es más directa.

Riesgos a considerar

Dispositivo en dos redes: el equipo está simultáneamente en la red corporativa y en internet abierto. Un compromiso puede propagarse.

Menos visibilidad: el tráfico que no pasa por la VPN no puede ser monitoreado ni filtrado por controles corporativos.

Fuga de datos potencial: si una aplicación envía datos sensibles a un destino no corporativo, no pasa por las protecciones de la VPN.

Complejidad de configuración: decidir qué incluir y qué excluir requiere conocimiento del entorno.

Cuándo tiene sentido

Trabajo híbrido con buena seguridad de endpoint: si los dispositivos tienen protección robusta independiente de la VPN.

Ancho de banda corporativo limitado: cuando la infraestructura VPN no puede manejar todo el tráfico.

Servicios que funcionan mal sobre VPN: algunas aplicaciones (videoconferencias, servicios de geolocalización) tienen problemas cuando el tráfico pasa por servidores distantes.

Usuarios avanzados con necesidades específicas: desarrolladores, por ejemplo, que necesitan acceso directo a ciertos servicios.

Cuándo evitarlo

Dispositivos no gestionados: si no controlas la seguridad del endpoint, mantenerlo detrás de la VPN añade una capa de protección.

Regulaciones estrictas: algunos estándares de cumplimiento requieren que todo el tráfico corporativo pase por controles centralizados.

Usuarios menos técnicos: en ambientes donde los usuarios podrían exponerse a riesgos sin saberlo.

Amenazas activas: durante incidentes de seguridad, cerrar el tráfico directo reduce superficie de ataque.

Implementación práctica

Si decides usar split tunneling:

Define claramente qué incluir: rangos de IP corporativos, dominios internos.

Mantén servicios de seguridad fuera del túnel con cuidado: asegúrate de que la protección de endpoint no depende de pasar por la VPN.

Monitorea: aunque el tráfico no pase por la VPN, los endpoints deberían reportar su actividad.

Documenta: que esté claro qué se protege y qué no.

Revisa periódicamente: las necesidades cambian, la configuración debería adaptarse.

El split tunneling no es inherentemente bueno o malo. Es una herramienta que, usada correctamente, optimiza recursos sin sacrificar seguridad irresponsablemente.